Jorge Maturana

Este último tiempo he pretendido ponerme al día en los diversos temas que me interesan. He investigado sobre el pensamiento de los filósofos griegos, la lógica, la semántica, filosofía de las matemáticas, filosofía del lenguaje, filosofía de la mente,psicología, psicología social, las organizaciones, las ciencias, y algunos otros temas. En el estado actual de cosas me encuentro seriamente comprometido con el estudio de los fenómenos mentales y sociales, puesto que estimo que aquello que esencialmente distingue a los seres humanos del resto del universo es la facultad de la consciencia y que una comprensión de nuestra naturaleza debe comenzar necesariamente por el estudio de la mente y nuestras relación sociales.

 

 En la actualidad estoy dedicado al estudio de las organizaciones y los hechos mentales, particularmente las relaciones entre mente computacional y mente fenoménica, intentando conceptualizar la intuición de que la autonomía organizativa de los seres vivos y su interacción con un entorno, constituyen elementos esenciales para la explicación de lo mental.

 

Mi nacimiento tuvo lugar en la ciudad de Santiago, un día de Marzo, pasando con esto a integrar el núcleo de una familia normal y de nivel educacional medio, resultando a la postre el mayor de cuatro hermanos. Aun cuando mis padres no poseían demasiados recursos pecuniarios ni una educación superior, sin embargo, apreciaban la buena enseñanza de las letras y los números, valores que nos inculcaron y siempre estuvieron presentes en el seno familiar.

 

En edad temprana, fui instruído en un colegio de la orden de los Claretianos, donde recibí una formación cimentada en los valores cristianos y en el ritual católico. Me enseñaron acerca de la existencia de un Dios tan bondadoso como irascible cuando se transgredían ciertas reglas, sin embargo, pese a los numerosos esfuerzos realizados por explicarme tal misteriosa entidad, aun sigue siendo un enigma que no he podido comprender, por lo menos con los elementos de razón a mi alcance. Esta formación ha influído poderosamente en el trasfondo desde el cual observo al mundo, no pudiendo evitar la continua sospecha de tal existencia y la intuición de que en alguna forma siempre nos acompaña

Sobre mí

Síntesis de estudios y actividades

Autobiografía

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Investigaciones, ensayos y artículos

Investigación y diseño de un programa computacional para la automatización de cálculos en Lógica Formal Bivalente.

Durante mi enseñanza básica usualmente fui catalogado como un alumno aplicado y mis profesores, estimando que exhibía cierta habilidad para los estudios, decidieron en dos oportunidades incorporarme a un programa de instrucción especial con la finalidad de promoverme a cursos de nivel superior. Aunque parecía que respondía razonablemente a dichos programas, sin embargo la verdad es que semánticamente no entendía demasiado de las materias. Creo que sólo hacía un buen manejo sintáctico de los números y las letras, hecho que atribuyo a la temprana edad en que mi padre me adiestró en la operatoria de los números. Estimo que este hecho constituye un buen ejemplo de la increíble plasticidad del cerebro humano y de como las mentes se forjan en un contexto social: una mente hace otra mente.

Ya antes de finalizar la enseñanza básica, el enigma de la naturaleza capturó mi interés y en forma autodidacta y extraescolar le dediqué largas horas de meditación y estudio, revisando toda clase de enciclopedias que estuvieran a mi alcance, convirtiéndome en un asiduo visitante de bibliotecas.

En esta época tomé contacto por primera vez con las teorías atómicas de la materia cuestionándome sobre el antiquísimo problema de la divisibilidad ad infinitum de las partículas. Para poner en práctica los conocimientos adquiridos, armé en una habitación de la casa un pequeño laboratorio experimental que posteriormente debí clausurar por las continuas quejas que recibía debido a ciertas emanaciones provenientes de dicho lugar, algunas de ellas tóxicas y otras de aroma no agradable, y que algunas veces se hacían acompañar de fuertes explosiones que alteraban la tranquilidad de la familia y el fino oído de los vecinos cercanos.

Durante los primeros años de enseñanza media descuide en buena medida mis estudios. Molesto de ser conocido como un clásico alumno aplicado, estimé que debía cambiar mi imagen por otra mas desenfadada, adscribiéndome a diversos movimientos de emancipación, período en el cual dediqué bastante tiempo a escuchar e interpretar la buena música popular. Solo al final de esta etapa reaccioné al eminente hecho de que necesariamente debía elevar el nivel de mis estudios para aspirar a una carrera universitaria.

En los últimos años de enseñanza media, tomé contacto con la filosofía y también descubrí lo apasionante que resultaba el comprender las matemáticas. Tales inclinaciones no siempre me fue posible conciliarlas, y es así que la elección de mi primera carrera no fue sin alguna dificultad: primera preferencia ingeniería, segunda, filosofía. Finalmente, decidiéndome por el área matemática emprendí mis estudios universitarios en la facultad de ingeniería de una universidad estatal.

Hallándome a principios del tercer año de mis estudios superiores, en un difícil momento de contradicciones internas, decidí interrumpir los estudios e incorporarme sin más razones a la ingente masa laboral. Sin embargo, al poco tiempo, aburrido de un tedioso trabajo administrativo de oficina que no me ofrecía mayores perspectivas, volví a retomar mis estudios hasta finalmente egresar. De ahí en adelante todo fue un largo período de intenso trabajo, que hoy calificaría como obscuro, abocado de lleno a la actividad laboral y como muchos otros, a la consecución de sendos éxitos profesionales, relegando al máximo el desarrollo de las inquietudes y progreso espiritual. El único hecho relevante de esta época, fue el acercamiento hacia mis hijos, quienes me enseñaron que el trabajo excesivo no nos hace más o menos ricos sino se basa en la perspectiva de un equilibrio y armonía familiar. Descuidar el diálogo y la convivencia familiar puede resultar en una pérdida bastante más onerosa que todo lo que se pueda ganar en un trabajo desmesurado

Después de transitar por varias empresas y comprobar que los eslogan de alta valoración del recurso humano que ostentan hoy en día las organizaciones resultaban en su mayoría vacuos, y que el desarrollo que pueden proveer dichas instituciones a las personas es bastante limitado, decidí reemprender estudios personales en otra área diferente a mi profesión abriendo paso a las muchas inquietudes latentes no atendidas por largo tiempo. Ya tarde, con varios añcs de trabajo, sueños y decepciones en el cuerpo, decidí ingresar a un programa formal de estudios en filosofía de las ciencias con la finalidad de obtener algún grado de conocimiento que me permitiera, por lo menos intentar, la elucidación de una serie de problemas metafísicos que me exigían continua atención por más que trataba de ignorarlos.

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oficinista estresado

En estos últimos años creo haber aprendido más que en toda mis etapas anteriores. Pienso que los principios simples e indubitables deben acompañarnos siempre y constituir la base de aquellas largas cadenas de razonamientos con las que llegamos a demostrar las cosas más difíciles; que la filosofía pierde todo sentido si no puede ofrecer resultados que de alguna manera mejoren las condiciones de la existencia humana y procuren la recta orientación a las personas en su devenir por la vida; que debemos ser cautelosos en nuestros razonamientos y no aceptar nada que nos merezca la menor duda; que las personas pueden conversar a través del tiempo mediante la lectura de los buenos textos y la interpretación de los símbolos; que el saber es proporcional a la ignorancia; que mediante el lenguaje construímos múltiples mundos como asimismo es fuente de numerosas confusiones; y otras cosas más que no es pertinente considerar ahora.

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